lunes, septiembre 19, 2005

Aquellos maravillos años

Hoy empieza algo que muchos hemos dejado ya atrás, pero que aún hoy y dentro de muchos años, recordaremos con nostalgia. Los que están dentro quieren salir, y los que estamos fuera volveríamos a entrar tan solo un día, para comprobar cuanto a cambiado aquello, y nos vanagloriaríamos de lo "bueno" que era antes, aunque para los que van a pasar allí este "largo" año solo serían cuatro tonterías sin ninguna importancia.

La malo es que como siempre, nos damos cuenta de todo demasiado tarde, o nunca sabemos lo que tenemos hasta que dejamos de tenerlo, hasta que se ha ido, hasta que ya no está y nunca volverá a estar...

Aunque nos dijeran lo "bueno" que es, no lo creeríamos. De hecho, ya nos lo habían dicho cientos de veces antes de terminar, a lo mejor lo asumíamos, pero no con el ansia de exprimir todos y cada uno de los días que estuvimos allí. Probablemente, si retrocediéramos y nos tuvieran todo un año allí, tal y como somos ahora, después de todo, volveríamos a maldecir al inventor de tan tortuoso elemento.

Pero lo peor de todo, es tener tanto tiempo por delante para recordar. Sentir como todo se nos escapa de las manos duele, duele cada día, y algunos hemos perdido tanto...

Así que chavales y chavalas, niños y niñas, adolescentes, jóvenes y los que no lo son tanto, sabemos que no nos vais a hacer caso, sabemos que nunca nos prestareis atención, que por mucho que os lo repitamos nunca os lo vais a creer del todo. Pero estad atentos, porque los años de la juventud son irrepetibles, no seáis siempre tan voraces o todo se os desprenderá de las manos cuan hojas de calendario, y aunque no os guste ahora, sabedlo, porque pasareis el resto de vuestras vidas recordando todos aquellos momentos en los que vuestra inocencia se truncó. Los años de instituto son como vosotros: fugaces, pero muy intensos.

PD: A nani, por compartir este dulce momento de mi vida, Dios (o algo) te pusó junto a mí y volcó todo su azucarero...