...a un tiempo cruel, extraña, implacable y hermosa
La vida es un crecer incesante, una continua revelación de misterios y hallazgo de exóticos e infinitos placeres. Vivir no entiende de paradas o pausas, todo está en movimiento, aun sin saberlo nos movemos a velocidades inimaginables surcando el universo hacia un destino desconocido, como la vida misma. Es una criba constante por alcanzar nuestras metas, promesas, sueños...
Vivir es cosa de locos, de locos soñadores. Idealistas que han hecho de nuestro mundo lo que hoy conocemos. Enemigos de la cordura que viven cada día como si fuera el último, a los que les sobran razones para salir de casa un día de lluvia veraniego.
La vida es cosa de perpetuos adolescentes. Adolescentes que viven a todo prisa, dejando todo atrás rapidamente, y sin pararse a pensar un instante. Vivir apresurados hasta agotar la última brizna de aliento saltando más y más alto y tocar el cielo con la punta de los dedos.
Quien se limita a vivir es un cobarde. Vivir es solo para valientes, valientes que no temen arriesgar para cumplir sus sueños, que dan un paso aunque tengan que retroceder cien, solo por volver a empezar de nuevo.
Vivir no es para necios. Cretinos que esperan a que la vida les de algo, cuando en realidad hay que levantarse de la cama de un brinco y tenderle la mano a la muerte cada día si fuera necesario.
Vivir es para altruistas. Los que dan sin esperar nada a cambio. Los que ayudan a las ancianas a cruzar la calles o apoyan el hombro al amigo que reclama.
Vivir es para enamorados. Porque no tememos a nada. Porque vivimos de sonrisas sinceras escondidas en lisonjeros semblantes. Porque en nuestro diccionario no existe la palabra vergüenza, porque cuando sentimos el pudor y ese escalofrio por la espalda, es señal inequívoca de que al menos en ese instante hay un corazón en el mundo que late con más fuerza. Porque cuando soplamos las velas, vemos una estrella fugaz, o una pestaña cae en nuestro dedo, pedimos un deseao para y por los demás, porque creemos que ya lo tenemos todo. Porque somos embajadores del "contigo soy feliz"...
La vida enseña a muchas cosas, pero no enseña a vivir. Hasta para eso es perfecta...nos da la absoluta libertad para elegir como queremos hacerlo.
Yo, viendo que mi tiempo se agota y que ya me toca escoger, he decidido vivir a carcajadas, porque la vida me ha enseñado algo:
Vivir es para quien es capaz de sonreir cuando la pena inunda su corazón...
Vivir es cosa de locos, de locos soñadores. Idealistas que han hecho de nuestro mundo lo que hoy conocemos. Enemigos de la cordura que viven cada día como si fuera el último, a los que les sobran razones para salir de casa un día de lluvia veraniego.
La vida es cosa de perpetuos adolescentes. Adolescentes que viven a todo prisa, dejando todo atrás rapidamente, y sin pararse a pensar un instante. Vivir apresurados hasta agotar la última brizna de aliento saltando más y más alto y tocar el cielo con la punta de los dedos.
Quien se limita a vivir es un cobarde. Vivir es solo para valientes, valientes que no temen arriesgar para cumplir sus sueños, que dan un paso aunque tengan que retroceder cien, solo por volver a empezar de nuevo.
Vivir no es para necios. Cretinos que esperan a que la vida les de algo, cuando en realidad hay que levantarse de la cama de un brinco y tenderle la mano a la muerte cada día si fuera necesario.
Vivir es para altruistas. Los que dan sin esperar nada a cambio. Los que ayudan a las ancianas a cruzar la calles o apoyan el hombro al amigo que reclama.
Vivir es para enamorados. Porque no tememos a nada. Porque vivimos de sonrisas sinceras escondidas en lisonjeros semblantes. Porque en nuestro diccionario no existe la palabra vergüenza, porque cuando sentimos el pudor y ese escalofrio por la espalda, es señal inequívoca de que al menos en ese instante hay un corazón en el mundo que late con más fuerza. Porque cuando soplamos las velas, vemos una estrella fugaz, o una pestaña cae en nuestro dedo, pedimos un deseao para y por los demás, porque creemos que ya lo tenemos todo. Porque somos embajadores del "contigo soy feliz"...
La vida enseña a muchas cosas, pero no enseña a vivir. Hasta para eso es perfecta...nos da la absoluta libertad para elegir como queremos hacerlo.
Yo, viendo que mi tiempo se agota y que ya me toca escoger, he decidido vivir a carcajadas, porque la vida me ha enseñado algo:
Vivir es para quien es capaz de sonreir cuando la pena inunda su corazón...
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