lunes, julio 25, 2005

Como un golpe sordo en mitad de la noche

Andube yo meditabundo por calles y aceras solitarias, no ha mucho tiempo, sin deseos de hallar nada que pudiera cambiar el curso de mi cienagosa vida, cuando algo parecido a un querubín apareció del vacio que cura la amargura y dió al traste con mis vanales esperanzas de regresar al seno de mi hogar imperturbado.

En principio solo pude contemplar su figura, ya que su forma de caminar firmemente por senderos de seguro conocidos por ella desde tiempos inmemoriales, me impedía observar estupefacto, como comprobaría más tarde, su tez pulcra de lino y sus mejillas sonrosadas. Al caminar delante de mí aprecié el dorado hilo con el que se trenzan los sueños, su melena inquebradiza caia sobre sus hombros en cascadas de rizos tan densos que impendían a los ojos de este humilde siervo disfrutar tan solo de un atisbo de su belleza. Con todas mis fuerzas recé a algún Dios, por si existiera, para que me dejara comtemplar el rostro de quien me quitaría el sueño y me devolvería la locura no solo por amor, sino también por ganas de vivir locamente...

Ya que nuestros caminos parecian ir agarrados de la mano, esperé paciente, pero ansioso no obstante, la señal que indicara a mi corazón que debia latir tan rápido como el de un colibrí, pero sin que por ello debiera romperse.

La espera no fue larga, y por sinecura remunerada. No estaba previsto, y aunque perseguía absorto todos y cada uno de sus contoneos, ese giro repentino, como si del destino se tratara, alimento mensamente todos mis deseos y tiro por tierra mis oníricas ilusiones, pues desapareció tras un muro, y en ese giro solo pude mantener los ojos lo suficientemente abiertos para ver como su perfil se esfumaba subiendo sigilosamente unos escalones que yo ya no lograba alcanzar con mi mirada.

Lo único que pude ver, el perfil de su rostro...y ella ya me quita el sueño, y cuando duermo lo hago inquieto, si reposo tranquilo es porque aparece en mi limbo, porque en sueños nuestros caminos siempre se cruzan, veo sus ojos, y ella me mira, no nos tocamos, no decimos nada, agacho la cabeza y sonrio, y cuando me giro, ella ha desaparecido, otra vez...

viernes, julio 01, 2005

Carta abierta a Nadia

No te sorprendas por lo que voy a escribir (ni tu ni nadie), voy a hacer una escritura casi automática, probablemente con más fallos que nunca, pero también más sincera que nunca...

Es difícil, a cualquiera que le contara lo que tu me dices, no sé, que se podría pensar? Siento que todo se me hace tan grande. Yo, el que dominaba cualquier situación, el que no se dejaba amedrentar y menos por una mujer. Sé que he tenido chicas detras, chicas como tu, tu lo sabes, y lo que piense la gente no me importa, al fin y al cabo no lo entiendo. Contigo he puesto toda mi carne en el asador (y no es mucha), he sacado lo mejor de mi chistera, he intentado que cada instante fuera diferente al anterior, y ahora lo único que pienso es que esto es pura propaganda barata. Dicen que sin magia no hay amor, de ahí lo de la chistera. Es difícil hablar a alguién a la cara y sentir esa mirada, esos ojos, como si estuvieran cansados de oir siempre lo mismo, es difícil soportar esa mirada y no preocuparme por lo que estas pensando ahora mismo, o lo que pensarás al final. Me da miedo. Odio esa mirada, es frustrante. Es frustrante intentar cambiarla, y no poder hacerlo. Es frustrante intentar despedirme de tí con un: ¿Que te pasa? cuando tus ojos dicen: "Vete de aquí". Me encantaría saber que es lo que tengo que hacer para cambiar esa mirada por una leve sonrisa, en serio, daría lo que fuera, volvería a pasar por estos meses, los cuales han sido un verdadero infierno, solo por el antídoto que impida que me marche a casa, pensando que he vuelto a fracasar, que no he sido capaz de animar a la persona que más he querido, a la única que he amado... ¿Y sabes? Lo siento, no sé a que te sonará, pero pasaste a María hace muchísimo tiempo.

No es que no quiera contarte nada, o cosas, es que no sé lo que debo o no contarte, no quiero perderte, no sé que decirte, mis palabras son supérfluas, ya no tienen sentido ni valor, solo sirven para llenar un vacio que tu sabes sufragar perfectamente, yo no me cansaría de luchar si tu no estuvieras ahí dandome portazos, pero es que a lo mejor ya estoy cansado de estrellarme una y otra vez, todo es tan frustrante, nada tiene sentido, no vale la pena, NO QUIERO ESPERAR, quiero actuar, no quiero quedarme sentado esperando que pase otra vez, no sé lo que va a tardar, me jode, no quiero decirtelo, pero no me voy a apartar, no tengo prisa, no me digas lo que tengo que hacer, no te expongas a mi demencia, claro que quiero actuar, sin pensar ¿Crees realmente que debería? Ah, claro ya lo entiendo. Ya. Entonces ya lo he pensado. Ya lo estoy haciendo, ves? No pensar, actuar. Supongo que no te referias solo para tirarme a gente. O igual si. Quien arriesga gana. Y si lo pierdo lo pierdo todo. Igual está interesante. Pondré la otra mejilla.