viernes, diciembre 30, 2005

Yo te doy las gracias

Por convertir mis “un día más” en “un día menos para estar contigo”, mis interminables horas de siesta en “no duermas y vamos a dar una vuelta”, esos asquerosos pelos que atascan el lavabo en un precioso y delicado cabello dorado tuyo.

Por transformar esas noches de bocadillo en “una mesa para dos”, las tardes sin saber bien donde meterme en “puedo quedarme 5 minutos más contigo”, mis mañanas pensando “hoy me pongo el chándal” en “esto ya me lo puse hace 6 días”.

Por hacerme pensar “tengo algo nuevo que contarte”, “hoy está preciosa” o “¿Qué sentirá realmente por mí?

Por esas tardes que cambian de “mierda, ya esta lloviendo otra vez” a un “corre que nos mojamos” mientras sujetas mi brazo como si de un paraguas se tratase.

Por darme una razón bella, preciosa, sincera, indómita, recelosa, rebelde, cautivadora, fastuosa, perenne, onírica, anhelosa, única y verdadera por la que creer en mí, por la que creer en ti… por todo esto y mucho más:

Que mis deseos se cumplan para que yo pueda hacer los tuyos realidad.


Feliz 2006 a todos.

miércoles, diciembre 21, 2005

Hoy llega el invierno (otra vez)

Puedo parecer un maniático de las fechas, pero no lo soy. El caso es que hoy hace un año.

Hace un año daba una oportunidad al amor, lo que yo pensaba que era una acción más en el lento proceder de la vida, se a convertido en un hecho fatídico de una existencia corriente. Ahora, desde un punto de vista que no sabría definir, me siento un tanto... ultrajado.

Yo creía que aquello era un punto y seguido, lo que comunmente se viene denominando "un descanso". Debí pararme a leer la letra pequeña.

Yo pensaba: daros un tiempo, es normal que esté confundida, solo va a ser eso, un tiempo, se dará cuenta de que te quiere y las aguas volverán a su cauce. Incluso ella parecía estar convencida de eso. Yo le dije: algo que empezó aquí, acaba aquí; me respondió: tal vez vuelva empezar aquí de nuevo. Sonó demasiado verosímil, como si yo no deseara otra cosa que escuchar esas precisas palabras.

Me ha curtido más todo este año, que el tiempo que pasé emparejado. Sigo siendo ese adulto con mente y cara de niño, pero 365 días dan para mucho, concretamente, para pensar mucho: muchas horas mirando al vacio, apoyado al cristal de la ventana del autobus, tumbado en la cama después de una noche en la que apenas pude pegar ojo porque mi mente necesitaba soñar contigo.

¿Y tú, que has ganado?

sábado, diciembre 17, 2005

Determinantemente amor

Aunque lo que escribo tiene mucho contenido "meloso", creo que nunca he hablado tan explícitamente de amor. También es posible que me ande por las ramas y al final termine diciendo algo totalmente opuesto. También cabe la posibilidad de decir algo no del todo agradable para vosotros, pero no lo hago a mala fe, solo es lo que piensa una persona, así que si no os gusta no me lo tengais muy en cuenta.

El amor, aun a riesgo de parecer perfecto, es una de esos sentimientos en el que la línea que separa felicidad de miseria absoluta es asombrosamente delgada. Siguiendo con la metáfora de la línea; cuando uno vive en un estado de enamoramiento flota muy cerca del suelo, desde ese punto de vista la línea se torna tosca y gruesa, es practicamente impensable uno que algo nos haga vacilar y caigamos de bruces en ese lado chabacano. Odio que sea algo tan frágil.

Es triste. En ocasiones, a pesar de que ese sentimiento desaparezca hay algo fuerte que permite a la pareja perdurar un tiempo, hasta que esa unión termina por destrenzarse y el amor es irreconciliable. El amor es desagradecido, es un amante inquieto. Creo que ni los psicólogos tienen el conocimiento suficiente para manejar los designios del amor. Ellos se encargan de hacernos el duelo (el de la separación, se entiende) más afable, o de solucionar diferencias entre las parejas, pero ninguno es capaz de darnos la clave para mantener viva siempre esa llama, probablemente porque esto no es posible (o no interesa).

Todavía puede ser peor. Nosotros mismos no podemos decidir a quien amar. Aunque queramos, no podemos. En este caso querer no es poder. Quien invento el juego no se molestó en ponerlo en práctica primero y después adaptar las normas.

La punta del iceber se resume en esta frase: El amor es efímero.

Os doy un consejo: Haced todo lo que tengais planeado hacer en el futuro con quien esteis AHORA, puede que no sea el momento, pero solo ahora será la persona.

viernes, diciembre 09, 2005

La mochila

Ande por donde ande y vaya por donde vaya, llevo conmigo algo indispensable para mí: una mochila.

Así a simple vista no llama mucho la atención. No es de colores chillones, ni especialmente grande, ni tiene pintadas a boli frases de insignes personajes o ilustres amigos. Es una mochila normal, con sus cremalleras, sus compartimentos "secretos", en fin, todo eso que una mochila normal que se precie debe tener.

Pero, si alguien palpara el bulto que llevo colgado a la espalda, si alguien lo estruja, o intenta arrebatármelo, se dará cuenta de una particularidad: está vacía.

Los que me conocen pero todavía no se han atrevido a preguntar, especulan sobre las motivaciones que me llevan a pasear esta oquedad textil que deforma mi espalda. La lleva por estética, - dicen unos - quiere representar el sentido que encuentra a su vida - comentan otros-. Pero los que no han oído la llamada de la curiosidad traqueando su cabeza están en la inopia.

Mirad, yo llevo mi mochila vacía para guardar los momentos de cada día, los buenos y los malos.
Los malos para enseñarme mis errores, lo que no debo volver a hacer, para no ser como ciertas personas a las que odio. Recordarme que de los errores se aprende, que aunque sea como soy puedo cambiar, enmendar lo que he hecho en un futuro que siempre nos brinda segundas oportunidades.
Los buenos para demostrarme que siempre hay momentos felices, y personas por las que merece la pena vivir. Existen motivos por los que levantarse de la cama, que si caes, hay gente dispuesta a sacarte de la via del metro.
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A Tomás, por su experiencia vivida y por su cuento. Yo tengo tu reloj en la pared, ahora tu tienes mi mochila.