Algún día...
Veo cada día como mis sentimientos se pierden en esperas de abrazos y besos que nunca llegan. No es bueno que olvide que todo esto empezó como un juego en el que quien no quería tomar parte era yo. Como creo que ya he dicho, tengo la suerte o, en estos momentos, la desgracia, de no poder controlar lo que siento, y tu supiste hacer trampas sin que yo me enterara.
Ahora me veo lejano en el tiempo, siendo más que nunca un niño de 17 años. Me veo fuerte, inamovible, controlando la partida. Tenía menos de lo que quería y a la vez más. Tú eras en aquellos momentos los labios de la otra. Quien intentaba llenar un vacío por el que pasabas como una mota de polvo pasa por una ventana abierta en pleno mes de agosto. Era un capullo, si, pero tenía el control, y como aquello no era amor, lo tenía todo.
Empiezo a escribir esto porque ya no se lo que siento. Me confunde el deseo con el amor. Que no sé si quiero estar contigo por lo que eres o por lo que fuimos. A veces me vuelvo loco y empiezo un texto en el que entre tanto beso y abrazo, lo único que quiero decir es que tu me completas, pero me pongo triste, porque ya no se si eso es verdad, y quiero llorar porque lo que siento ya no es como antes y te juro que me dueles, y lo fácil sería pensar que te odio, y empezar a odiarte cada día un poco más, y si a ti un día te diera por quererme no pasaría nada, porque dicen que el odio es el sentimiento más cercano al amor.
Así que si me ves rabiar con los ojos encolerizados, gritándote en medio de una calle plagada de gente, rompiéndome la mano contra alguna pared, no te preocupes, es que te quiero.
Ahora me veo lejano en el tiempo, siendo más que nunca un niño de 17 años. Me veo fuerte, inamovible, controlando la partida. Tenía menos de lo que quería y a la vez más. Tú eras en aquellos momentos los labios de la otra. Quien intentaba llenar un vacío por el que pasabas como una mota de polvo pasa por una ventana abierta en pleno mes de agosto. Era un capullo, si, pero tenía el control, y como aquello no era amor, lo tenía todo.
Empiezo a escribir esto porque ya no se lo que siento. Me confunde el deseo con el amor. Que no sé si quiero estar contigo por lo que eres o por lo que fuimos. A veces me vuelvo loco y empiezo un texto en el que entre tanto beso y abrazo, lo único que quiero decir es que tu me completas, pero me pongo triste, porque ya no se si eso es verdad, y quiero llorar porque lo que siento ya no es como antes y te juro que me dueles, y lo fácil sería pensar que te odio, y empezar a odiarte cada día un poco más, y si a ti un día te diera por quererme no pasaría nada, porque dicen que el odio es el sentimiento más cercano al amor.
Así que si me ves rabiar con los ojos encolerizados, gritándote en medio de una calle plagada de gente, rompiéndome la mano contra alguna pared, no te preocupes, es que te quiero.
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