viernes, enero 27, 2006

Un camino inesperado

Cuando mi relación con Nadia terminó, me ví en la necesidad de adoptar una "estrategia", una manera de actuar con lo que se me venía encima, ya sabeis, todo ese rollo de la ruptura, el duelo... Había dos maneras de llevarlo: una de ellas era dar por rota la relación total y definitivamente, seguir cada uno y de manera individual su camino, su vida, y empezar a olvidar lenta y dolorosamente, hasta que el tiempo, una intervención divina o de otra índole, me aliviara del trance, por el que pasaba por primera vez y el cual desconocia por completo. Dado lo infructuoso de este posicionamiento por parte de mis predecesores, consideré, como lo más idóneo, tomar una postura contrapuesta.

Ha pasado como un año, y me planteo si todas las tonterias, los detalles, en fin, todo lo que he hecho ha merecido la pena, si en esto del amor, las cosas se van sumando y al final el resultado da derecho a otra oportunidad. Si lo idealizada que tenemos a una persona vale algo, ¿O qué es lo que cuenta? ¿Cuenta el físico, cuenta el interior, el dinero? ¿QUÉ?

A veces pienso en que habría sido de nosotros de haberme dado aquél beso el día de año nuevo, ¿Que faltó?, o ¿Por qué no nos dimos esa oportunidad cuando dijiste que todo estaba mejor? No sé, a veces me planteo si mi vida hubiera cambiado de haberse dado una de esas pequeñas cosas que cambian nuestra vida. No sé, aquel beso que te dí sin venir a cuento cuando apenas acababamos de conocernos, quedarme a hablar con una cuasi desconocida hasta las tantas, hacer como que te besaba al ver pasar al mismo pesado de la moto 2 veces... creo que esa es una pregunta que tuerce muchas vidas ¿Qué habría sido de mí si...

¿Y de vosotros, que habría sido?

domingo, enero 15, 2006

El banco

En el banco reina la calma. Se escuchan las olas tropezando con las rocas, el viento de levante sacude tu pelo y hace entrar en tus oidos el sonido de las conchas del mar.

En el banco se sienten los pasos de la gente taconeando sobre la madera. Con ellos llevan sus propios versos, sus vicisitudes que trenzan con la vida del banco.

Desde el banco se puede oler el agua salada, y si uno quiere también puede ser consciente de su propio olor, y participar en el pasaje que trae el perfume de un cabello lejano en el tiempo.

Si el banco hablara contaría todo tipo de historias de amor y peleas, batallitas de la guerra y cuentos chinos.

En este banco la gente ha querido dejar marcado con la punta de una llave su nombre, por si pasaran por aquí dentro de 20 años. Quieren recordar que fue aquí donde empezó todo, o simplemente que asentaron sus posaderas sobre su fría superficie.

Nosotros en cambio quisimos dejarlo todo sellado con un beso que grabara a fuego ese recuerdo en nuestras mentes. Por eso cuando yo vengo a este banco nuestros labios se separan y todo vuelve a empezar.

miércoles, enero 11, 2006

Esta noche yo haría...

Podemos quedarnos toda la noche en vigília contando estrellas, escuchando como rompen las olas en la bahía, viendo como se encienden y se apagan las luces de las casas e inventar las historias que pasan en ellas.

Podemos contar las baldosas que separan nuestras puertas, recordar las canciones que salpicaron nuestra vida cotidiana. También podemos enzarzarnos en esas conversaciones en las que siempre acabamos diciendonos lo especiales que somos el uno para el otro.

Yo puedo coger tu mano cariñosamente y ponerla en mi pecho para que notes como se acelera mi corazón. Puedo acercarme lentamente a tu oído y decirte lo que nunca nadie ha dicho. Tú, puedes morderte los labios y ocultar tu mirada en tu semblante cabizbajo, hasta que te escuche inspirar fuerte y pose mi mano en tu mejilla, y note como poco a poco se va humedeciendo bajo la llovizna de tus ojos.

Ahora dices algo mientras te vas acercando, solo que no puedo oirte. Mis sentidos son ahora tacto unicamente, y lo último que recuerdo es el contacto de nuestros labios.

Perdona, a veces confundo realidad y ficción, lo que debo con lo que quiero, y tus sueños, con los mios...

Debe llegar algo

Mi musa no está. Se fueron con ella las ilusiones por crear algo mejor, la inspiración que nunca tuve, el olvido de cosas que no necesito.

Es confusa e intranquila, un alma errante. Ella vuela libre. Necesita normas, normas que romper, leyes que falsear. Hoy está aquí, mañana puede estar al otro lado del país, al otro lado del charco, al otro lado del mundo. Pero yo la noto, noto que no está, huelo su perfume en mi camisa, siento como su cuerpo modifica el aire que me rodea, su tacto que nunca toqué me habla de cuentos de hadas, historias de paz en el mundo, voces de niños que susurran a gritos que mueren de hambre, contradicciones pérfidas de relatos sin sentido.

El destino, mi destino, es el destino de mi musa. Ella me rodea con sus brazos y me mantiene sujeto. No me habla, permanece callada, mira al horizonte y me hace mirar. Ese es mi horizonte, pero allí, no hay nada, solo el vacío inexplorado. Tira de mi mano, pero yo no quiero ir, quiero quedarme aquí.

-No quiero que me lleves. Ya sé lo que hay más allá. Puede haber una mujer y unos niños, y una casa con jardín, un empedrado que lleva a la puerta. Pero sé que ese es el principio, que me quieres arrastrar para que no pueda escapar, para que olvide lo que hay detrás. Quieres que me apegue a las cosas superfluas de la vida, que ame a mi esposa, que cuide de mis hijos, que los eduque. Pero no quiero. No quiero atarme, yo también quiero volar libre y elegir mi propio final, cuando yo quiera, como yo quiera. No quiero ser un hombre con canas, no quiero ser un viejo fatigoso, no quiero apoyarme en un bastón, no quiero olvidar, quiero saber donde estoy y con quien, no quiero mirarme al espejo y no encontrarme, no quiero ser quebradizo, ni tener problemas de riñón, próstata, hígado… no quiero tener que usar dentadura, ni subir el volumen de mi audífono para ver la tele, no quiero jugar al dominó, al chinchón a la brisca o a la petanca. Quiero vivir mi vida, corta, pero cuerda, al menos tan cuerda como yo quiera que sea. Así que mira, tu quédate aquí conmigo y veras como clarea el paisaje, que lo que tenga que ser, será…