Esperaré
Tengo una fuente de inspiración extraordinaria…
Mi recuerdo siempre se deja engatusar por ella. Es la protagonista de mis mitos y leyendas, es mi sirena varada, mi Afrodita, mi musa…
Ella maneja mis sueños como se maneja un títere, con la soltura y el gracejo de quien ojea descuidadamente un libro que no es suyo, que lo manosea, estropea las tapas de papel que lo cubren y deja marcado con roña su paso por el corte de sus hojas…
Podría decir mil veces que ella no es para mi, que me he aburrido de su trinar. Podría maldecir el tiempo que he derrochado con ella, borrar con ácido los recuerdos que mi piel guarda de sus caricias y sellar mis labios con los besos de otra. Podría dedicarme a amar libremente, a ser compañero de alcoba de unas mujeres con las que mantengo una fricción de la que nunca saltan chispas. Podría tratar de olvidarla trotando en un somier, pero sólo conseguiría aplacar mi frustración a lomos de una sórdida dama mientras un coro invisible entona su nombre.
Sé que voy a decir que besaré a cuantas mujeres pueda, que viviré la vida como si nunca hubieras existido, olvidando la pena que supuso perderte. Sé que te odiaré por no saber amarme hasta el final, por no advertirme de que sólo querías jugar un rato conmigo. Seguro que guardas los trozos de mí en una caja de zapatos, como se hace con los juguetes o los recuerdos que sólo queremos que sean eso.
Sé que diga lo que diga, piense lo que piense o escriba lo que escriba, quedaré arrodillado ante ti con un par de palabras susurradas al oído, y sé que me quedaré ahí, de muestra, mientras espero con los ojos cerrados un beso de esperanza o que me den la puntilla.
...mi fuente de inspiración no es inagotable, morirá con ella, igual que yo.
(En fin, que hoy es 28 de marzo -otra vez-.)
Mi recuerdo siempre se deja engatusar por ella. Es la protagonista de mis mitos y leyendas, es mi sirena varada, mi Afrodita, mi musa…
Ella maneja mis sueños como se maneja un títere, con la soltura y el gracejo de quien ojea descuidadamente un libro que no es suyo, que lo manosea, estropea las tapas de papel que lo cubren y deja marcado con roña su paso por el corte de sus hojas…
Podría decir mil veces que ella no es para mi, que me he aburrido de su trinar. Podría maldecir el tiempo que he derrochado con ella, borrar con ácido los recuerdos que mi piel guarda de sus caricias y sellar mis labios con los besos de otra. Podría dedicarme a amar libremente, a ser compañero de alcoba de unas mujeres con las que mantengo una fricción de la que nunca saltan chispas. Podría tratar de olvidarla trotando en un somier, pero sólo conseguiría aplacar mi frustración a lomos de una sórdida dama mientras un coro invisible entona su nombre.
Sé que voy a decir que besaré a cuantas mujeres pueda, que viviré la vida como si nunca hubieras existido, olvidando la pena que supuso perderte. Sé que te odiaré por no saber amarme hasta el final, por no advertirme de que sólo querías jugar un rato conmigo. Seguro que guardas los trozos de mí en una caja de zapatos, como se hace con los juguetes o los recuerdos que sólo queremos que sean eso.
Sé que diga lo que diga, piense lo que piense o escriba lo que escriba, quedaré arrodillado ante ti con un par de palabras susurradas al oído, y sé que me quedaré ahí, de muestra, mientras espero con los ojos cerrados un beso de esperanza o que me den la puntilla.
...mi fuente de inspiración no es inagotable, morirá con ella, igual que yo.
(En fin, que hoy es 28 de marzo -otra vez-.)