martes, marzo 28, 2006

Esperaré

Tengo una fuente de inspiración extraordinaria…

Mi recuerdo siempre se deja engatusar por ella. Es la protagonista de mis mitos y leyendas, es mi sirena varada, mi Afrodita, mi musa…

Ella maneja mis sueños como se maneja un títere, con la soltura y el gracejo de quien ojea descuidadamente un libro que no es suyo, que lo manosea, estropea las tapas de papel que lo cubren y deja marcado con roña su paso por el corte de sus hojas…

Podría decir mil veces que ella no es para mi, que me he aburrido de su trinar. Podría maldecir el tiempo que he derrochado con ella, borrar con ácido los recuerdos que mi piel guarda de sus caricias y sellar mis labios con los besos de otra. Podría dedicarme a amar libremente, a ser compañero de alcoba de unas mujeres con las que mantengo una fricción de la que nunca saltan chispas. Podría tratar de olvidarla trotando en un somier, pero sólo conseguiría aplacar mi frustración a lomos de una sórdida dama mientras un coro invisible entona su nombre.

Sé que voy a decir que besaré a cuantas mujeres pueda, que viviré la vida como si nunca hubieras existido, olvidando la pena que supuso perderte. Sé que te odiaré por no saber amarme hasta el final, por no advertirme de que sólo querías jugar un rato conmigo. Seguro que guardas los trozos de mí en una caja de zapatos, como se hace con los juguetes o los recuerdos que sólo queremos que sean eso.

Sé que diga lo que diga, piense lo que piense o escriba lo que escriba, quedaré arrodillado ante ti con un par de palabras susurradas al oído, y sé que me quedaré ahí, de muestra, mientras espero con los ojos cerrados un beso de esperanza o que me den la puntilla.

...mi fuente de inspiración no es inagotable, morirá con ella, igual que yo.

(En fin, que hoy es 28 de marzo -otra vez-.)

miércoles, marzo 22, 2006

Aunque deje de verte...

Estar así creo que me fatiga demasiado, que me cansa. Ya no recuerdo la última vez que fui yo mismo, que me mostré a todo el mundo tal y como soy. No distingo cual es el verdadero Rafa, si ese chico alegre que anda por ahí cantando y sonriendo o el adulto amargado de cara lánguida que pulula contigo. En realidad sigo sin conocerme, dudo de si alguna vez me he mostrado como soy, creo que mi ser se pierde en una maraña de caretas que desvirtúan mi identidad.

Hace muchos años esto empezó con María. A lo mejor fue porque era un niño y empecé a creer en ese tipo de amores en los que la distancia no duele ni pesa. Pensé en que algún día podría estar con una mujer sin tocarla, ni besarla, que me conformaría con poder vivir bajo su mismo techo, ocupándome de su manutención y observándola cada día como si fuera mía y que eso sería suficiente.

Ahora la cosa no ha cambiado mucho, pero me he dado cuenta de que no podría vivir con la mujer a la que amo sin desear tocarla, besarla, rozarla… No puedo dejar de recordar, y el recuerdo me hace desear más, anhelar lo que un día tuve, y creo que esta cosa ciega a la que suelen llamar amor, me hace pensar a golpes de bastón y mordiscos de perro lazarillo que no encontraré una piel tan tibia y suave sobre la que deslizarme. En realidad puede que se corresponda más a alguna enfermedad psicológica obsesiva que al amor, tal y como yo lo veo, no es tan sucio, o no debería serlo…

¿Te imaginas un mundo sin eso? ¿Un mundo mediocre? ¿Imaginas una relación vacía? ¿Sin magia? ¿Has pensado en lo que supone vivir pensando que no es suficiente? ¿Lamentándote por que crees que te mereces más? ¿Recordando en cada presente a otra persona? ¿Anhelándola? ¿Echando de menos sus pequeños gestos? ¿Eso que la hacía especial? ¿Sabes lo que supone vivir así?

¿Alguna vez has sentido que el corazón se te escurre entre los dedos?

¿Alguna vez has deseado algo y no lo has podido tener?

Cuando te sientas así, que te falta algo, retén ese sentimiento, esa sensación. Piensa en lo que te quema, en como lo hace, y piensa en si renunciarías a la cordura solamente por conseguir liberarte de esa sensación, si es que no has perdido el juicio todavía después de años sumergido en la pena.

domingo, marzo 05, 2006

Ya llevo aquí...

No sé por qué, pero ver fotos recientes tuyas me entristece. Tengo mi cuarto tapizado con fotografías nuestras, y es cuando te veo así, ahora, me siento apenado.

Puede que sea porque veo como te has hecho una mujercita adorable a plazos de 2 semanas, 3, un mes... Porque pienso que tienes esa felicidad que yo no puedo tener y siento envidia, asco o lo de aquella canción que dice que "Te odio y te amo". Me pregunto si alguna vez te he sentido tan guapa o sólo son los efectos alucinogenos que me produce no tenerte, también por eso y otras muchas cosas te echo de menos. No eres perfecta y también por ello eres motivo de mi odio, porque si lo fueras nada de esto habría pasado, no soy tan tonto como para dejarte escapar y aunque pueda pensar que me estaría perdiendo muchas cosas de la vida eres un manjar suficientemente exquisito y siempre has sabido dejar mi corazón henchido.

Me dije que no volvería a decir nada de esto, que sería mejor darle tiempo al tiempo, pasar otro verano así y esperar a ver que traía el calor. Pero te veo y me duele. Me he planteado hacer aquello que me aconsejaste, a lo mejor para protegerte a ti misma porque te escocía tanto como a mí, pero ha pasado demasiado tiempo, y si no verte es cura de algo, dejar de vernos ahora significaría haber estado un año así para nada, y tampoco quiero eso.

Es posible que lo que más me entristezca sea que tu tiempo se va a acabar, que igual que llegasté tú llegará otra, y probablemente no serás nunca más. Y aunque ame como te amé a ti, ahora te echo de menos, porque echo de menos esos labios que son solo tuyos. Porque no imagino a ninguna "niña" a la que dedicar estas letras que no seas tú, ni a la que hacer realidad sus sueños.