Pequeños querubines
Me encantan los niños. Los niños pequeños, se entiende. Quien me concoce sabe que me llevo de fábula con ellos, que disfruto de su compañía.
Su fefilicidad consiste en ser zarandeados, cuanto más alto, mejor. Su vida es tan sencilla como eso.
Después de lo que he escrito y he leido he comprendido a Peter Pan. Yo soy un gran Peter Pan, demasiado mayor para preocuparse por sus ganas de crecer. Demasiado feliz para estar pendiente de lo que encontrará en un futuro no muy lejano. Muy viejo para eludir mis responsabilidades y muy idealista para querer alcanzar la vida adulta, esa en la que se supone una vida debe estar satisfecha.
El caso es que adoro a los niños. Con ellos me siento un bufón del que nadie va a echar cuentas. Sólo soy un divertimento para ellos y no piden nada a cambio, solamente esa diversión sencilla y pura de pensar que vuelan cuando unos brazos los sostienen dos metros por encima del suelo. pidiendo más, por favor, más.
Me gusta hacerlos volar, me gusta que se sientan libres, me gustaría que recordaran dentro de muchos años, cuando tengan mi misma edad, que un señor de 21 años les hizo soñar con tocar el firmamento y que estuvieron apunto de conseguirlo.
Su fefilicidad consiste en ser zarandeados, cuanto más alto, mejor. Su vida es tan sencilla como eso.
Después de lo que he escrito y he leido he comprendido a Peter Pan. Yo soy un gran Peter Pan, demasiado mayor para preocuparse por sus ganas de crecer. Demasiado feliz para estar pendiente de lo que encontrará en un futuro no muy lejano. Muy viejo para eludir mis responsabilidades y muy idealista para querer alcanzar la vida adulta, esa en la que se supone una vida debe estar satisfecha.
El caso es que adoro a los niños. Con ellos me siento un bufón del que nadie va a echar cuentas. Sólo soy un divertimento para ellos y no piden nada a cambio, solamente esa diversión sencilla y pura de pensar que vuelan cuando unos brazos los sostienen dos metros por encima del suelo. pidiendo más, por favor, más.
Me gusta hacerlos volar, me gusta que se sientan libres, me gustaría que recordaran dentro de muchos años, cuando tengan mi misma edad, que un señor de 21 años les hizo soñar con tocar el firmamento y que estuvieron apunto de conseguirlo.