viernes, junio 16, 2006

Sí sí, todo esto es por ti

¿Qué es el firmamento sin el brillo de tus ojos?
¿Qué el terciopelo sin el tacto de tu piel?
¿Qué tiene el rojo de pasión si no es el rojo de tus labios?
¿Qué sueños de oro envuelve tu pelo?
¿Qué envidia la sirena del canto de tu risa?
¿Qué problema de perfección matemática esconde tu figura?
¿Qué haces tú, niña, con esa ternura de madre?
¿Qué puedo decir yo, que te haga justicia?

¿Qué es del alba y el crepúsculo? ¿Qué del colibrí y su aleteo? ¿Qué es del mar y el vaivén de sus olas? ¿Qué es del cerro y la alameda o de la flor del almendro y el tronco del olivo? ¿Cuán banales serán estas cosas si no evocan tu belleza?

Pero… ¡Ay!

¿Qué será del mensaje en la botella?
¿Qué del gentío y su alboroto?
¿Qué será de la vela en el candil y del gallo en la mañana?
¿Y del principito? ¿Qué será del principito?

¿Y que será del poeta sin su musa y de mi vida sin ti?

sábado, junio 10, 2006

"Prometo no pensar en ti"

Tú siempre crees que no pasa nada.

Para ti, llamarme para decirme que no vas a estar esta noche conmigo cuando ya casi se ha hecho de noche es, avisar a tiempo. ¿A tiempo de qué?

Seguramente pensarás que si he reservado mesa en un restaurante, sólo bastará con anularla. Si he sido yo el que ha preparado la cena podré compartirla con mi madre. Si he hecho algo con mis propias manos, como una tarjeta, o te he escrito una carta en un papel, siempre la tendré para otra ocasión. Si he traído al orfeón donostiarra para que te cante serenatas puedo llevarlos a animar veladas de parejas que encontremos besándose de vuelta a casa. Sea lo que sea, todo tiene una solución práctica, grata, satisfactoria, laudable ¿Verdad?

Conoces esa sensación de cuando un día te vas de viaje, y la noche anterior no puedes dormir, porque piensas lo bien que te lo pasarás, la gente que puedes conocer, las historietas y anécdotas que traerás para contar… Pero piensas: Ahora me duermo, pasan estas horitas rápidamente y mañana por la mañana ya estaré en el coche rumbo a… Lo bueno de eso es que salvo catástrofe familiar o mundial, tu te acabas hiendo siempre de viaje, y vuelves con la sonrisilla de oreja a oreja, de lo bien que lo has pasado, por la gente tan simpática que has conocido y deseando llamar a tus amigos para contarles cantidad de historias…

Contigo no es así…

Yo paso el día entero contando las horas que quedan para estar contigo, y no puedo dormir más para que el tiempo pase raudo, el recurso de dormitar ya lo he explotado al máximo. Sólo deseo que llegue el momento de verte y me hagas reír, que me abraces, que escondas esa sonrisa que se te escapa sin querer, que me digas “tonto”, que me adules, que pongas voz de niña y me digas “¡pequeño!”… Contigo acaba pasando que al despertar, no hay viaje, ni risas, ni abrazos, ni palabras con efecto placebo. Contigo hay una pesadilla que permanece, que se estanca en mí, y figuras, de aspecto grotesco, me chillan al oído con voces estridentes y afiladas que esta noche no vas a estar aquí .

Gracias por decirme que no vas a venir, el resto de mis otros días podré no pensar en ti.