miércoles, noviembre 29, 2006

El folio de las palabras perdidas

Te he regalado cosas… muchas cosas.
Te he regalado palabras… muchísimas palabras.
Te he regalado frases, cartas enteras llenas de ellas, que han servido para que salpicaran lágrimas en tu corazón sin encontrar más razón que las palabras.
Las palabras eran la prueba tangible de mis males. La lucha infructuosa de la dolencia de no poder tenerte.

Ahora sufro una incipiente sensación de no quererte, como si mis palabras y promesas se hubieran disipado, como si mi lucha constante hubiera sido una victoria donde yo pongo los muertos.

Mi lucha ahora consiste en saber si pondría otra vez mis palabras sobre el papel, pero me temo que hace algún tiempo que derrame la última gota de tinta de mis venas, por ti.

Me duele, pero ahora ando a favor del viento.

miércoles, noviembre 08, 2006

Para Andrea

Este es uno de esos post que escribo en los spaces del messenger. Ya sabeis que no me gusta escribir lo de los besitos y amigos para siempre y esas cosas, me gusta más bien dejar "mi sellito". Y...eso, ahí va:

Hay quien te dirá que la diferencia nos hace especiales, quien te intentará da gato por liebre diciéndote que quien come lagartijas es un tipo auténtico.

Pero eso no es de alguien especial, eso tú ya lo sabes.

Puede ser extraño, pintoresco, raro, distinto, curioso… Pero nadie es apreciado por tocarse la nariz con la lengua (o al menos nadie se gana la vida así).

Para mí, alguien especial es quien posee una sonrisa dulzona, un cariño altruista y una alegría contagiosa. Quien es capaz de combinar una enorme e increíble belleza física con un atractivo interior supranatural y que canaliza esta mezcla de virtudes en pos de una vida lisonjera para/con los demás.

Mira pequeña Andrea. Esto de aquí arriba no son más que palabras y no significan más que la persona que las inspira.

Lo verdaderamente importante es, que aunque te falten palabras de aliento, o alguien quiera amargarte la vida en un momento, y aunque estés en un rincón sollozando deseando que galope el tiempo, siempre siempre siempre siempre, debes recordar que por ti misma tú eres especial, porque sólo tú eres Andrea Casanova y, créeme, eso, ya es mucho.