miércoles, febrero 14, 2007

A deshora

Mis recuerdos están empeñados en disfrazarse de sentimientos.

Cada día desde aquel día, era una batalla perdida. Un intento en vano de ganar terreno en tu cenagoso corazón.

Al principio los dos sabíamos qué cartas estábamos jugando, tú tenias un as en la manga y yo un full de corazones.

Tú sabías mantenerme a raya con un simple “No”, pero yo iba en plan kamikaze, dejándome la vida en cada intento para lograr algo que por fin se ha disuelto, aunque sabes que no soy partidario de desarraigarme de sentimientos.

Sé que hubo momentos en los que querías darme algo más que abrazos con los ojos entornados. Momentos en los que decidiste ser cobarde, una faceta tuya que hasta ese instante no conocía. ¿Sabes? Me pregunto si algún día, desde aquel día, te has arrepentido de no asaltarme con dulzura para robarme cosas que aún eran tuyas.

Hay ahora algo en mí que anhela algo de ti. Hay quien sugiere que guardo receloso un palpitante sentimiento que no se extinguirá. Yo, observo que hay un vivo recuerdo de momentos mágicos instalados en el sofá de mi retina, que ponen, al sugerir tu presencia, mi mundo patas arriba, pero ya no veo señales en nada de lo que me dices.

He empezado a escribir una antología: De lo que estando sin mí tú te pierdes cada día.

Me he propuesto terminarla, pero no depende de mí que ésta sea una obra inconclusa.

PS: Perdón que no escriba con tanta asiduidad, pero hace tiempo que no me deja ninguna chica, y mucho más que no me enamoro (aunque parezca lo contrario). Besos a quien me anima a que no deje de hacerlo. Hasta la próxima.